El estudio de las teselaciones —planas o espaciales, periódicas o aperiodicas, uniformes o jerárquicas— constituye uno de los puentes más fértiles entre la matemática profunda y el diseño arquitectónico computacional contemporáneo. No se trata únicamente de cubrir regiones del espacio con módulos discretos; teselar implica gobernar reglas de ensamblaje, controlar segmentos de simetría, gestionar condiciones métricas locales y garantizar propiedades globales de estabilidad, densidad, regularidad o variación. Una teselación es, en esencia, un sistema geométrico-dinámico: un conjunto de piezas, un alfabeto de transformaciones y un conjunto de restricciones que actúan simultáneamente en diversas escalas. En su interior conviven grupos de isometrías, retículos de dimensión alta, métricas anisotrópicas, reglas de sustitución y operadores espectrales que gobiernan crecimiento y repetición.
En arquitectura, estas estructuras proporcionan modelos para la organización modular, la fabricación digital, la discretización de superficies y la generación de estructuras espaciales complejas cuyo comportamiento puede analizarse con precisión matemática. En esta entrada, reviso los fundamentos matemáticos de los distintos modos de teselación —geométricos, topológicos, dinámicos y proyectivos— y su relación con los procesos generativos, el crecimiento recursivo y la modularidad estructural.

La estructura matemática de una teselación
Toda teselación puede describirse mediante tres capas: topológica, combinatoria y geométrica.
La estructura topológica establece la conectividad: qué piezas tocan a cuáles, cómo se organizan las caras, las aristas y los vértices. Esta capa puede representarse mediante complejos celulares o simpliciales, y permite estudiar propiedades invariantes como ciclos, homología y distribución de defectos. La estructura combinatoria controla la disposición relacional entre tipos de celdas, sus valencias y las reglas locales de empalme; este nivel es formalizable mediante grafos duales y gramáticas de ensamblaje. La estructura geométrica, por último, fija la métrica: tamaños, longitudes, curvaturas, direcciones principales.
Una teselación periódica plana tradicional es simplemente la órbita de una celda prototipo bajo un grupo generado por dos vectores linealmente independientes. Sin embargo, esta visión se vuelve insuficiente en cuanto se busca variación local, control direccional, metricidades no uniformes o comportamiento jerárquico. De ahí surge la necesidad de teorías más generales, que describo en las siguientes secciones.
Modos de teselación en el plano: grupos, sustitución y proyección
Teselación periódica: grupos cristalográficos y estructura de variación controlada
Las teselaciones periódicas se estructuran mediante la acción de un subgrupo discreto de isometrías. El punto relevante para el diseño computacional no es la clasificación clásica de los 17 grupos de papel tapiz, sino la comprensión de cómo estos grupos posibilitan transformaciones continuas sobre los módulos que preservan coherencia global. La acción del grupo garantiza repetibilidad y localización de defectos: un error en una pieza se propaga siguiendo las órbitas del subgrupo, permitiendo análisis predictivos de tolerancia.
Este mecanismo no es exclusivo de patrones regulares. Variaciones como distorsiones conformes, anisotropías métricas o transformaciones diferenciables permiten introducir gradientes sin perder la estructura combinatoria fundamental. A nivel matemático, esto se modela como una deformación del grupo actuante en una familia paramétrica.
Teselaciones por sustitución: inflación, autosimilaridad y espectros dinámicos
El modo de teselación basado en reglas de sustitución es crucial para la arquitectura modular contemporánea. Una regla de sustitución asigna a cada prototipo un conjunto de copias escaladas del alfabeto completo, organizadas en una disposición concreta. La iteración sucesiva genera patrones de complejidad creciente, y el comportamiento global está controlado por propiedades algebraicas de la matriz de sustitución.
La autosimilaridad emergente confiere dos atributos fundamentales:
- Escalabilidad estructural: módulos que funcionan coherentemente en múltiples escalas.
- Espectro jerárquico: patrones que no son estrictamente periódicos, pero cuya estructura puede predecirse por dinámica simbólica.
La presencia de números algebraicos especiales (como números de Pisot) determina si el patrón resultante tiene orden a largo alcance. En términos arquitectónicos, esto permite diseñar envolventes o sistemas estructurales con variación controlada que aun así mantienen coherencia global, sin recurrir a un único período repetido.
Teselaciones cuasiperiódicas y métodos de corte-proyección
El método de corte-proyección construye teselaciones proyectando un retículo de dimensión superior sobre un espacio físico de menor dimensión, filtrando los puntos mediante una región ventana en el espacio interno. El resultado son patrones con simetrías no cristográficas y alta regularidad estructural.
Esta técnica es sobresaliente para el diseño computacional porque:
- El espacio interno actúa como un parámetro de control para variaciones geométricas.
- La geometría del retículo superior permite derivar conjuntos modulares con propiedades de distribución casi uniforme.
- Las regiones ventana pueden modificarse para inducir gradientes, transiciones o modulaciones.
La complejidad emergente es localmente rica, pero globalmente ordenada. Esto transforma radicalmente la noción arquitectónica de “modularidad”: el módulo ya no es un repetidor exacto, sino un elemento dentro de un sistema proyectado con coherencia no periódica.

Teselaciones derivadas de métricas locales: Voronoi, Delaunay y anisotropía geométrica
Cuando la teselación se deriva de una métrica variable, la estructura generada es un reflejo directo de campos físicos o geométricos. En una teselación de Voronoi con métrica euclídea, cada célula agrupa puntos más cercanos a un generador que a los otros. Pero si la métrica se generaliza a un tensor simétrico positivo definido —como ocurre en geometría Riemanniana discreta— las células se deforman siguiendo la anisotropía local del tensor.
Este enfoque es extraordinariamente útil en diseño generativo:
- Permite adaptar densidades de discretización a esfuerzos estructurales, gradientes térmicos o intensidades lumínicas.
- Introduce orientaciones preferentes controladas por eigenvectores de la métrica.
- Garantiza que las células resultantes responden orgánicamente a campos continuos.
Las teselaciones centroidales —basadas en minimización de energía— forman la base matemática de muchos sistemas de optimización geométrica, desde panelización hasta distribución de perforaciones.
En términos volumétricos, los duales tridimensionales de Voronoi y Delaunay permiten generar espacios celulares adaptativos, útiles en estructuras reticulares, huesos artificiales o ensamblajes espaciales ligeros de alta rigidez.
Teselación en superficies curvas: uniformización discreta y geometría conforme
Las superficies con curvatura no nula obligan a repensar la noción de teselación mediante herramientas de geometría diferencial discreta. Las redes de círculos tangentes —circle packings— facilitan aproximar mapeos conformes entre dominios curvos y planos, garantizando preservación angular en un sentido discreto. Este principio, respaldado por teoremas de uniformización discreta, permite transferir teselaciones planas con control local de ángulos a superficies de doble curvatura.
Para arquitectura, esto resuelve el problema clásico de panelizar superficies complejas con control de distorsión. En términos matemáticos, la curvatura discreta aparece como la suma angular en torno a un vértice, y su distribución determina la posibilidad de extender teselaciones regulares sobre topologías no triviales.
Teselación espacial: celdas volumétricas, espuma geométrica y estructuras recursivas
El salto al espacio tridimensional abre un campo aún más profundo. Los problemas de empaquetamiento volumétrico se relacionan con leyes de mínima energía superficial, geometría de burbujas de Plateau, empaquetamientos de esferas, particiones óptimas y redes de poliedros que llenan el espacio con continuidad estructural.
Modos destacados incluyen:
- Teselaciones de Voronoi tridimensionales, que generan celdas espaciales irregulares pero topológicamente coherentes.
- Empaquetamientos de Kelvin o Weaire–Phelan, optimizados para minimizar área superficial.
- Teselaciones cristalinas de retículos 3D, que producen módulos con estructura repetitiva clara.
- Sistemas jerárquicos por sustitución espacial, que permiten crecimiento volumétrico autosimilar.
- Teselaciones generadas por campos vectoriales, útiles para orientar módulos estructurales en flujos espaciales.
El diseño computacional de estas teselaciones requiere métodos numéricos avanzados: discretización por elementos finitos para aproximar superficies mínimas, remallado anisótropo controlado por tensores de curvatura, flujos geométricos para suavizado y transformaciones topológicas controladas mediante colapsos de simplices.
Crecimiento recursivo, dinámica simbólica y modularidad arquitectónica
Más allá de la teselación estática, la arquitectura contemporánea exige modelos de crecimiento. Las teselaciones por sustitución son ya sistemas dinámicos: sus iteraciones definen órbitas, sus factores espectrales describen orden, sus invariantes topológicos clasifican defectos.
La dinámica de un espacio de teselaciones describe la manera en que pequeñas alteraciones locales afectan la estructura global. Esto es esencial para sistemas modulares complejos, donde la robustez ante errores de fabricación depende de cómo estos errores se propagan o se amortiguan.
El enfoque computacional entiende cada módulo como un símbolo y cada regla de empalme como una transición en un autómata. La potencia expresiva del sistema depende de si la gramática asociada es finita, recursiva o universal. Cuando se diseñan reglas locales que fuerzan patrones globales específicos, se está trabajando con sistemas que, en muchos casos, codifican comportamientos computacionales no triviales.
La recursividad, por tanto, no es solo una técnica generativa: es un principio estructural que organiza información, forma y materia.
Implicaciones computacionales: algoritmia de teselación y control geométrico
El diseño arquitectónico basado en teselaciones requiere integrar teoría matemática con algoritmos robustos. Algunas técnicas clave incluyen:
- Algoritmos de Lloyd y optimización variacional para CVT anisótropas.
- Flujos geométricos discretos para ajustar curvaturas y control de suavidad.
- Métodos de corte-proyección computacional, que implementan teselaciones cuasiperiódicas con control paramétrico.
- Gramáticas de ensamblaje y autómatas celulares para crecimiento recursivo.
- Remallado adaptativo impulsado por tensores de curvatura, útil para panelización eficiente.
- Operadores espectrales discretos para analizar continuidad, detectar defectos y cuantificar orden.
En sistemas volumétricos, la interacción entre teselación y física computacional (análisis estructural, simulación energética, densificación) se resuelve mediante ciclos iterativos entre métricas inducidas, particiones espaciales y optimizaciones topológicas.